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Cuando mi mejor amigo me dijo que no iríamos de vacaciones a Puerto Vallarta y de mochilazo, lo primero que me imaginé fue que nos iríamos pidiendo aventón a los automóviles que pasaran por la carretera, como suele pasar en las películas. Pero mi ilusión se derrumbó cuando dijo que se refería a que sólo lleváramos lo necesario que cupiera en una mochila, nada de maletas ni gran cantidad de objetos o ropa. Lo básico y llegando allá buscaríamos cómo sobrevivir.

Acepté pese a que me daba más emoción la idea de pedir ride a los autos o camiones. Preparé una mochila, pero elegí la que tuviera mayor capacidad, aunque sea para poder llevar un poco más de cosas y no sufrir por ropa o algo que necesitemos. Empaqué ropa, trajes de baño, un par extra de tenis y chanclas, además de los que llevaba puestos, bronceador, loción por si necesitaba impactar a alguna dama playera y algunas playeras y shorts.

Así partimos rumbo a Puerto Vallarta en el carro de mi amigo, en el camino íbamos comiendo y disfrutando de una playlist en Spotify que armamos entre los dos con nuestras canciones preferidas. Creo que lo que más disfruté del viaje fue el trayecto de ida y de regreso, pues pudimos platicar de cosas de las que nunca habíamos hablado, nos reímos como locos y, por supuesto, hablamos de chicas. Creo que definitivamente fue mejor que arriesgarnos a pedirle a un camionero que nos acercara a nuestro destino. Eso hubiera sido muy peligroso y no sé dónde hubiéramos terminado.

Así que si quieren irse de mochilazo, no sean como yo y no se imaginen lo que ven en las películas. Empaquen lo necesario para sobrevivir y láncense a la aventura.